¿Busca un negocio familiar en el que realmente pueda confiar?
Desde 1987, la familia López atiende a sus vecinos de Sevilla con el mismo compromiso de siempre: trato honesto, calidad comprobada y un servicio que se siente como en casa.
Por qué Sevilla confía en nosotros desde hace más de tres décadas
No somos una franquicia ni una cadena: somos una familia que conoce a sus clientes por su nombre.
Trato personal garantizado
Cada cliente que entra por nuestra puerta recibe atención directa de algún miembro de la familia López. No hay intermediarios ni protocolos corporativos: hablamos con usted, escuchamos su necesidad y buscamos juntos la mejor solución.
Citas sin esperas innecesarias
Sabemos que su tiempo es valioso. Por eso ofrecemos un sistema de citas sencillo que le permite elegir el momento que mejor le venga, sin largas colas ni llamadas que no responden.
Productos seleccionados con criterio
Cada producto que ofrecemos ha pasado por nuestras manos antes de llegar a las suyas. Trabajamos únicamente con proveedores que comparten nuestros valores: origen controlado, durabilidad real y precio justo.
Arraigados en Triana, Sevilla
Nuestro local lleva décadas en la misma dirección de Calle San Jacinto. Conocemos el barrio, conocemos a sus vecinos y formamos parte del tejido vivo de esta ciudad que tanto queremos.
«Llevo viniendo a López & López desde que mi madre me traía de niña. Hoy traigo a mis propios hijos. La señora López recuerda el nombre de cada uno de ellos y siempre tiene un consejo exactamente acertado. Eso no se encuentra en ninguna tienda grande.»
— Carmen Ruiz, Triana, Sevilla
¿Quiere conocernos en persona?
Pásese por nuestra tienda en Calle San Jacinto o reserve una cita y le atendemos sin prisa.
Un negocio que huele a azulejo sevillano y a confianza ganada
En López & López todo tiene el color cálido de los azulejos de Triana y la solidez del azul de confianza que identifica nuestra fachada desde 1987. No vendemos promesas vacías: vendemos lo que conocemos, lo que hemos probado y lo que podemos defender con la cara descubierta ante cualquier cliente. Si algo no está en nuestra mano resolverlo, se lo decimos sin rodeos y le orientamos hacia quien sí pueda ayudarle.
«Fui a pedir presupuesto sin muchas esperanzas y salí con una solución que no había contemplado. Me explicaron todo con calma, sin presionarme para que comprara nada. Al final compré, claro, pero porque quise. Esa honestidad es difícil de encontrar hoy en día.»